Chile, a lo largo de su historia, ha sufrido serios conflictos a la hora de reflexionar sobre sus problemáticas sociales y las fuertes desigualdades que ocurren a lo largo de todo nuestro amplio territorio. Sin embargo, tal preocupación se ha enfocado plenamente en la Región Metropolitana., y el resto de ellas han sido olvidadas por el gobierno. La verdad es que el Estado, con sus políticas de desarrollo centralizado y tecnológico, no se interesa por el resto del país, y los medios de comunicación han contribuido a una desvaloración nacional impresionante.
Nuestro país es actualmente considerado como uno de los mejores de Hispanoamérica, tanto por su calidad de vida como por su posición privilegiada en la cuenca del pacífico. Además, en el último tiempo hemos experimentado una revolución tecnológica de proporciones, que nos ha brindado lujos muy propios de los países “desarrollados”. Ahora bien, esta modernidad ha permanecido en la Región Metropolitana, dejando atrás al resto del país y generando cierto rencor hacia Santiago por tal omisión.
Otro de los grandes problemas relacionados con la centralización del país son los gastos estatales excesivos que se realizan en la región metropolitana, como por ejemplo en los transportes. Los ferrocarriles, las autopistas concesionadas y, especialmente, el plan Transantiago, han significado una pérdida de dinero increíble para el Estado, sin cumplir con las expectativas esperadas tanto por el gobierno como por los usuarios de éstos. Las otras regiones han buscado formas de sacarle provecho a su atractivos, esencialmente turísticos, pero sin incentivos económicos gubernamentales tal opción se hace compleja e implicaría convertirse en una región autárquica.
Por otra parte, un gran influyente en la centralización del país (por lo menos en el ámbito social) son los medios de comunicación. Actualmente, sólo se dedican a analizar los problemas del TranSantiago y las manifestaciones por la Alameda, y no consideran como deberían los acontecimientos de la otra cara de Chile. El 27 de enero del 2007 radio, prensa y televisión se regocijaban exhibiendo las maravillas de “La Pequeña Gigante”. Nadie, por supuesto, se enteró que en esa misma fecha un grupo de habitantes de la región de Aysén increpó al sismólogo Juan Cayupi por la excesiva cantidad de temblores (unos 600 diarios) que ocurrían en aquel sitio.
Respaldando lo anterior, es necesario considerar el reciente terremoto y posterior maremoto de la misma ciudad de Puerto Aysén. Durante varios meses, los sismólogos alertaron al gobierno para que tomara las medidas pertinentes, pero la mínima atención que pusieron en el caso trajo consecuencias trágicas. “[...]Están enojados y molestos con el Gobierno, pues creen que si realmente los hubieran escuchado, la desaparición de diez personas se habría evitado. Las críticas de la gente no sólo apuntaron a la presencia de la Mandataria [Michelle Bachelet] en la zona, sino también a la ineficacia del plan de contingencia[...]”. En este extracto del diario “El Mercurio” se evidencia la forma en que hechos fundamentales para el país son mínimamente considerados en comparación con situaciones en verdad innecesarias.
Para terminar, debemos tener claro que Santiago es el principal foco de inversiones en tecnología por parte tanto del gobierno como de los medios de comunicación, y que las otras regiones han ido perdiendo mucha importancia. Es necesario cambiar la concepción de un país que debe preocuparse más de los problemas de todos sus habitantes, y que puede sentirse perfectamente orgulloso de su amplia diversidad cultural y climática, si es que supiera aprovechar los beneficios que ésta aporta.
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