Antes de leer, escuche!

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El cuento moderno en Borges y Cortázar.



Los cuentistas latinoamericanos del siglo XX se han caracterizado por utilizar técnicas de escritura y recursos literarios capaces de modificar el “cuento clásico”, como le llama Ricardo Piglia, y transformándolo en el “cuento moderno”, el cual tiene un final sorpresivo que queda abierto, a diferencia del cuento clásico. Para Piglia, todo cuento tiene dos historias: una visible y otra oculta, pero que entrega pequeñas pistas, marcas textuales que permiten al lector elaborar una posible trama. Esto es lo que sucede en los cuentos “Discurso del oso” de Julio Cortázar y “El puñal” de Jorge Luis Borges, los cuales revelan al lector la función principal de los protagonistas de éstos. Así, el lector puede inferir, a partir de las metáforas de ambos cuentos, la verdadera identidad de los personajes. El análisis de los cuentos se llevará a cabo considerando las marcas textuales halladas en ellos.
            En primer lugar nos referiremos a “El Puñal” de Borges. La forma de narración que se utiliza es la que Piglia nos explica en su “Tesis sobre el cuento”. Según él, Borges hace de la historia oculta el tema principal de su relato. Así, se explica cómo el puñal tiene una función específica: ser usado para matar. Posteriormente, el narrador hace una especie de crítica sobre el los malos usos que se le dan al puñal, como tenerlo guardado en un escritorio o para abrir cartas. El puñal no fue inventado para realizar funciones como esas. Borges le da cierta


vida propia al puñal, su naturaleza es asesina, pero necesita de un actor que lo utilice para cumplir con su cometido. Los hombres, al tomar el puñal, sienten en sus manos la sed de sangre del mismo (“... y la mano se anima cuando lo rige porque el metal se anima, el metal que presiente en cada contacto al homicida para quien lo crearon los hombres”).
En segundo lugar, tenemos el “Discurso del oso” de Cortázar. Este relato se elabora como una autodescripción por parte del personaje principal, un “oso” que vive en las cañerías de un edifico. Básicamente, el protagonista describe el itinerario de actividades que realiza a diario, encasillándolo todo en la más absoluta naturalidad, como si su vida fuese bastante común. Sin embargo, las marcas textuales entretejidas revelan pistas importantes. Por ejemplo, “Creo que me estiman porque mi pelo mantiene limpios los conductos...”; por el momento no existe ninguna alusión específica. “A veces saco una pata por la canilla y la muchacha del tercero grita que se ha quemado”; comienzan las dudas, ¿acaso el oso quema a la gente? Más adelante, la interrogante se despeja bastante: “Cuando de mañana se lavan la cara, les acaricio las mejillas, les lamo la nariz y me voy, vagamente seguro de haber hecho bien.” Según esta última aseveración, es muy factible para el lector considerar al oso como una metáfora alusiva al agua, que pasa por las cañerías, que puede calentarse y quemar, y que es utilizada por los hombres para lavarse la cara. Por lo tanto, su identidad y su función (ser usada por y para los seres vivos) quedan al descubierto gracias a este análisis textual.



Comparando ambos cuentos se puede obtener un interesante tema común: la inmortalidad de ambos personajes. En “El Puñal” esto se explicita (“es, de algún modo, eterno, el puñal que anoche mató a un hombre en Tacuarembó y los puñales que mataron a César”), ya que el objeto en cuestión tiene la misma esencia y función en cualquier espacio y tiempo en que se utilice. Se menciona a Evaristo Carriego, como una “autoridad” que tuvo el puñal en sus manos, pero eso no es importante en el desarrollo de la historia ya que, en sí, todos los puñales existentes son uno, uno eterno, y ya no interesa su tamaño ni su forma. Algo similar sucede con el “Discurso del oso”, en donde vemos, según lo detallado anteriormente, que el agua tiene la misma función en cualquier lugar o momento de la historia. En su esencia, el agua no cambia, y por ello queda inmortalizada.
Para terminar, es necesario reestablecer el punto principal del presente ensayo: tanto “Discurso del oso” como “El Puñal” nos entregan diversas marcas textuales que llevan al lector a inferir la función de los protagonistas, y por tanto  a inmortalizarlos en la ficción literaria gracias a su esencia única. Algunas de estas marcas, configuradas como metáforas, ayudan a ocultar de mejor manera la identidad de los personajes. Los escritores Julio Cortázar y Jorge Luis Borges hacen uso de recursos literarios como éstos para relacionar las dos historias que guarda el cuento (según Ricardo Piglia), generando más tensión en ellos y provocando confusión en el lector. Citaré a Carmen Roig, quien asegura: “El cuento moderno se preocupa más por "cómo se cuenta" que por "qué se cuenta". Ha disminuido la utilización de anécdotas con principio, medio y final. Ganó terreno lo ambiguo, el fragmento cargado de sentido y la exploración psicológica.”

País: Santiago, capital: Chile


Chile, a lo largo de su historia, ha sufrido serios conflictos a la hora de reflexionar sobre sus problemáticas sociales y las fuertes desigualdades que ocurren a lo largo de todo nuestro amplio territorio. Sin embargo, tal preocupación se ha enfocado plenamente en la Región Metropolitana., y el resto de ellas han sido olvidadas por el gobierno. La verdad es que el Estado, con sus políticas de desarrollo centralizado y tecnológico, no se interesa por el resto del país, y los medios de comunicación han contribuido a una desvaloración nacional impresionante.
Nuestro país es actualmente considerado como uno de los mejores de Hispanoamérica, tanto por su calidad de vida como por su posición privilegiada en la cuenca del pacífico. Además, en el último tiempo hemos experimentado una revolución tecnológica de proporciones, que nos ha brindado lujos muy propios de los países “desarrollados”. Ahora bien, esta modernidad ha permanecido en la Región Metropolitana, dejando atrás al resto del país y generando cierto rencor hacia Santiago por tal omisión.
Otro de los grandes problemas relacionados con la centralización del país son los gastos estatales excesivos que se realizan en la región metropolitana, como por ejemplo en los transportes. Los ferrocarriles, las autopistas concesionadas y, especialmente, el plan Transantiago, han significado una pérdida de dinero increíble para el Estado, sin cumplir con las expectativas esperadas tanto por el gobierno como por los usuarios de éstos. Las otras regiones han buscado formas de sacarle provecho a su atractivos, esencialmente turísticos, pero sin incentivos económicos gubernamentales tal opción se hace compleja e implicaría convertirse en una región autárquica.
Por otra parte, un gran influyente en la centralización del país (por lo menos en el ámbito social) son los medios de comunicación. Actualmente, sólo se dedican a analizar los problemas del TranSantiago y las manifestaciones por la Alameda, y no consideran como deberían los acontecimientos de la otra cara de Chile. El 27 de enero del 2007 radio, prensa y televisión se regocijaban exhibiendo las maravillas de “La Pequeña Gigante”. Nadie, por supuesto, se enteró que en esa misma fecha un grupo de habitantes de la región de Aysén increpó al sismólogo Juan Cayupi por la excesiva cantidad de temblores (unos 600 diarios) que ocurrían en aquel sitio.
Respaldando lo anterior, es necesario considerar el reciente terremoto y posterior maremoto de la misma ciudad de Puerto Aysén. Durante varios meses, los sismólogos alertaron al gobierno para que tomara las medidas pertinentes, pero la mínima atención que pusieron en el caso trajo consecuencias trágicas. “[...]Están enojados y molestos con el Gobierno, pues creen que si realmente los hubieran escuchado, la desaparición de diez personas se habría evitado. Las críticas de la gente no sólo apuntaron a la presencia de la Mandataria [Michelle Bachelet] en la zona, sino también a la ineficacia del plan de contingencia[...]”. En este extracto del diario “El Mercurio” se evidencia la forma en que hechos fundamentales para el país son mínimamente considerados en comparación con situaciones en verdad innecesarias.
Para terminar, debemos tener claro que Santiago es el principal foco de inversiones en tecnología por parte tanto del gobierno como de los medios de comunicación, y que las otras regiones han ido perdiendo mucha importancia. Es necesario cambiar la concepción de un país que debe preocuparse más de los problemas de todos sus habitantes, y que puede sentirse perfectamente orgulloso de su amplia diversidad cultural y climática, si es que supiera aprovechar los beneficios que ésta aporta.